domingo, 9 de noviembre de 2014

Tocar el cielo

Tocar el cielo, que irónico. Un día nos levantamos con ganas de comernos el mundo y otras en las que parece que el mundo nos come a nosotros.Cada día es un reto, un gran esfuerzo, en el instituto, en casa, a la hora de estudiar, a la hora de un examen incluso a la hora de comer. Las veinticuatro horas y siete días de la semana lo son. Cada minuto del día pensamos en que debemos hacer para no equivocarnos y no quedar mal con nadie. Pero la verdad es que el miedo a fallar no es por lo que la gente pueda pensar o decir sino lo que nuestra conciencia nos repite constantemente cada vez que creemos haber hecho algo mal. Cada noche cuando nos tumbamos en la cama nos quedamos un buen rato mirando al techo y pensando en todo lo que te ha pasado a lo largo del día, lo que podrías haber hecho mejor o directamente en lo que te has equivocado totalmente. Muchas veces nos echamos la culpa por todo lo que pasa a nuestro al rededor y a veces no es culpa de nadie sino del azar, no podemos hacer todo bien ni todo mal en esta vida eso es así y no se puede cambiar. En resumen que cada día de la vida de una persona es como un puzzle de mil piezas que hay que colocar en el hueco correcto para completarlo. Cada paso que damos es algo emocionante pero a la vez da miedo, mucho miedo. Lo que nos hace grandes a las personas es no hundirnos por cada comentario o mala cara de alguien porque cada cosa que hacemos o decimos es lo que nos hace ser nosotros mismos.

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